En De la brevedad de la vida, Séneca reflexiona sobre uno de los bienes más valiosos y, al mismo tiempo, más desperdiciados por el ser humano: el tiempo. Frente a quienes se lamentan de que la vida es demasiado corta, el filósofo sostiene que no recibimos poco tiempo, sino que perdemos gran parte de él en ocupaciones inútiles, ambiciones y preocupaciones.
Dirigiéndose a Paulino, Séneca examina las distintas maneras en que las personas permiten que su existencia sea consumida por los negocios, la búsqueda de riquezas, los placeres, los compromisos sociales y el deseo de reconocimiento. Para el filósofo, vivir verdaderamente exige aprender a disponer del propio tiempo y dedicarlo al conocimiento, la reflexión y el cultivo de la sabiduría.
Con una mirada lúcida sobre la fugacidad de la existencia, esta obra invita a reconsiderar nuestras prioridades y nuestra relación con el presente. Escrita hace casi dos mil años, De la brevedad de la vida conserva una sorprendente actualidad y constituye una de las exposiciones más accesibles y poderosas del pensamiento estoico.