Santiago ya no recuerda el color del cielo. El smog lo cubre todo: los pulmones, la ropa, los recuerdos de una ciudad que alguna vez olió a tierra mojada y a pan recién hecho. En ese aire irrespirable, una reunión de exalumnos por el centenario de su facultad vuelve a juntar a un grupo de viejos amigos, profesionales dispersos por la vida, que entre nostalgia y sobremesa se atreven a formular la pregunta prohibida: ¿y si pudiéramos limpiarlo?
De esa inquietud de café nace un proyecto colosal: torres de conversión nanotecnológica capaces de aspirar el smog y descomponerlo químicamente, devolviendo aire limpio a la ciudad ? y produciendo, como subproducto, uno de los materiales más codiciados del planeta: grafeno. Pero entre los planos de AutoCAD y las siluetas de acero se interpone una barrera más densa que la propia contaminación: la burocracia, el escepticismo financiero, los buitres del capital que solo ven el monopolio del grafeno, y el cinismo político que se negocia en los pasillos de La Moneda.
Smog: El dividendo del Carbono es una novela de ficción climática y esperanza tecnológica: la historia de un puñado de mentes inquietas que se enfrentan al poder económico y político para demostrar que el aire limpio no es un subproducto irrelevante ? y que el verdadero dividendo no se mide en la bolsa, sino en la profundidad de la respiración de cada ciudadano que vuelve a ver la cordillera.