Al escribir mi autobiografía, lo hice por varios motivos. Primero, sanar mi alma, perdonar a quienes me lastimaron y, segundo, como ayuda o referencia para otras personas.
Por ignorancia o por creencias limitantes, a veces aceptamos situaciones que nos agobian, que nos desgastan o nos apagan.
La vida avanza y si no avanzamos con ella, juntas vamos quedando relegadas, y muchas veces, ignoradas. Pasamos a ser un trapo de piso donde los demás pisan y patean.
Esto pasa porque no aprendimos a valorarnos y a saber darnos nuestro lugar.
Por ello llamo a mi autobiografía así: "Resiliencia", por todo lo que aguanté, y "Legado" para que sirva de ayuda a personas que lo necesiten.
Se aplica tanto a mujer u hombre, porque ambos géneros somos vulnerables y con muchos miedos, apegos o creencias limitantes.