El laberinto eterno de la vida, presupone la idea de que no estamos solos al cruzarlo. La mayoría de las cosas cobran sentido, cuando las colocamos en perspectiva, no desde el punto de vista del ego, sino desde nuestro Maestro Interior, nuestro Sabio y Compañero, por este trajinar que muchas veces no comprendemos. Parece que hiciera mucho tiempo que no estaba en contacto con mi Magnánimo Amigo, que desde la niñez en ciernes, hasta la muerte, nos contagia de situaciones de vida maravillosas, muchas veces complicadas, pero siempre llenas del suficiente realismo, para que entendamos nuestras Leyes Cósmicas. La principal de todas es el Principio del Yin Yang; no entendiendo estas como opuestos, sino como aspectos complementarios. Pasan y pasan vicisitudes que nos abruman, pero ante todo está el Eterno e Inmutable Principio de la Complementariedad. Después de vivir muchas situaciones conflictivas y negativas en este aspecto, he llegado a la conclusión de que para vivir, no nos hace falta si no, entender y llevar a la práctica estas leyes y principios que gobiernan nuestra existencia. A partir de este punto de vista, construyo este libro, cuya plétora de poemas, están destinados a confrontar nuestro pensamiento con las leyes cósmicas.