La Constitución Federal suiza de 1848 puso la gestión de la política exterior en manos del Consejo Federal. Las relaciones exteriores ya no eran responsabilidad de los cantones suizos, sino del recién creado Consejo Federal de siete miembros. En el centro de éste se encontraba el Presidente de la Confederación, elegido por un año cada vez y también responsable de la política exterior. De acuerdo con el Congreso de Viena de 1815, ésta se basaba en los dos pilares de la independencia y la neutralidad. Desde su primera reunión, el 24 de noviembre de 1848, el Consejo Federal tuvo que ocuparse de las relaciones exteriores. El joven Estado federal se vio amenazado regularmente por diversos Estados, y sólo Gran Bretaña demostró ser un amigo fiable, en contraste con Francia, que desairó a Suiza en varias ocasiones bajo el Emperador de Turgovia, Napoleón III. El estudio centrado en los actores intentó describir las acciones de los distintos actores a partir de diversos acontecimientos, como el comercio de Saboya en 1859/60. Esto reveló un cambio en las relaciones exteriores, en las que Suiza se convirtió en el tercer pilar del éxito del compromiso internacional en el ámbito humanitario.